Pues bien, navegando un rato por internet, ya que hoy me lo he tomado como día libre de estudio, me he encontrado con un cuento muy curioso, a ver si adivináis por qué:
| Carmiña camellaba como cualquiera -clarifico concepto “cualquiera”: como casquivana, como confianzuda, como callejera- caminaba calles capitalinas contoneando caderas, cazando clientes. Consumía cigarrillos (Caribe), cerveza (Costeña), cápsulas (Cebión)… con cabello castaño claro, cuerpo con curvas, cara coloreada con cuantioso carmesí, cuello como cisne, corsé con cintas colgantes, cinturón cuero culebra, calzado cuero cocodrilo, carterón corroido con colores contrastados. Ceño cansado, cadencioso caminar… ¡completamente concupiscente!. Caminando cazó cliente, cliente con carro (Citroën), camisa carísima (con cocodrilito), corbata (Capezio) costosísima, calzado (Corona) con colores clásicos, calcetines (Cordani) […] |
Hay que reconocer que tiene bastante mérito esta composición, la página completa donde se puede encontrar el cuento, es esta.

4 comentarios:
Son curiosas las aliteraciones. Admiro un montón la capacidad de los que son capaces de hacer un cuento entero así, yo no podría (de hecho no puedo con un cuento normal [véase el otoño]).
Sí, ya, como si te hubiera salido mal... le gustó hasta a tu profesor.
Me gusta esto. me lo prestas para mi blog?
Mamá de...
Claro, ¡Todo para ti! mamá de PSP
Publicar un comentario en la entrada